Los traficantes de cadáveres Burke y Hare

William Burke y William Hare, ambos norirlandeses, son conocidos por cometer varios asesinatos (se especula que fueron 16) y vender los cadáveres de las víctimas a un connotado anatomista, el profesor Knox.


Todo comenzó en la pensión Log Lodging, regentada por la mujer de Hare, Margaret Log, cuando Burke y Hare hallaron en una de las habitaciones a un retirado soldado de la guerra recientemente muerto, de pronto se les ocurrió la idea de trasladar al difunto hasta el depósito de cadáveres local y vendérselo un conocido, el profesor Knox. Tras la venta del cadáver, Burke y Hare obtuvieron siete libras esterlinas y diez chelines, una cantidad nada despreciable en la época.

Este dinero recibido, les estimuló a conseguir cadáveres para posteriormente vendérselos al profesor Knox.

Empezaron desenterrando cadáveres sepultados en el cementerio de la ciudad y vendiéndoselos al susodicho profesor cómo material de examen clínico, aunque la recompensa fue mucho menor, incluso existía la posibilidad de que el cadáver fuera rechazado, debido a que la mayoría de los cuerpos se encontraban en mal estado, y para colmo conseguir uno de esos cuerpos no era nada fácil, pues había mucha custodia en los cementerios escoceses por aquellos tiempos, ya que la práctica de esta actividad se encontraba en auge. Entonces fue cuando pensaron en la práctica de homicidios que les proporcionarían cadáveres mas frescos y con un menor trabajo.

Su primera víctima mortal fue un molinero llamado Joseph, habitual huésped de la pensión Log Lodging. La vida de ese hombre se vio muy afectada tras una intensa fiebre que lo dejó inválido, vida a la cual William Burke le puso punto y final, asfixiándolo con una sábana. La maniobra de estrangulación practicada por William Burke pasaría a la historia forense con el calificativo del "Método Burke".


Tras varios homicidios, llegó el turno de Jaime Wilson, un muchacho de diecinueve años. El joven había sido recogido en una esquina mientras mendigaba. Unos días atrás disponía de techo y comida, pero una pelea con su madre lo había arrojado a vagar y limosnear en la calle. Al llegar su inerte cuerpo al consultorio donde el profesor Knox impartía clases de anatomía, varios estudiantes reconocieron al fiambre, aunque Knox logró parar el rumor antes de que se expandieran por la ciudad atrayendo a la policía.

La carrera criminalística de los traficantes terminó cuando Mrs. Gray, una de las residentes de la pensión, presenció uno de los asesinatos y acudió a Helen McDougal (esposa de Burke) que le ofreció diez libras semanales a cambio de que guardara silencio de lo sucedido, pero Mrs. Gray rechazo la oferta declarando:


Dios prohíbe que los muertos nos reporten dinero

William Burke y su mujer cómplice fueron interrogados ese mismo día. Mientras se encontraban detenidos en la comisaría, una denuncia anónima comunicó a las fuerzas del orden el sitio exacto donde se localizaba el cadáver de su última víctima. El 28 de enero de 1829 William Burke fue ejecutado en la más importante plaza pública de Edimburgo frente a una excitada muchedumbre; y posteriormente, según la sentencia de la época su cuerpo fue donado forzosamente a la ciencia, al igual que el de sus infortunadas víctimas.


En cambio, Hare junto con el profesor Knox, Margaret Log y Helen McDougal corrieron una mejor suerte, al echarle toda la culpa de lo ocurrido al Burke, y el doctor Knox al alegar en su defensa que él desconocía la procedencia de estos cuerpos.

Hasta aquí todo sobre el tema, espero que les haya gustado y les haya sido de alguna utilidad. Me gustaría agradecer al Dr. Gabriel Antonio Pombo la información que ha proporcionado para este artículo a través de su blog y de su libro Historias de Asesinos, muchas gracias.


Fuente: pomboypombo.blogspot.com; books.google.es

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